“““ LA SOCIEDAD“““
Diosapeliroja
19/12/2011No sé cómo empezar este relato. Simplemente dejarme llevar por lo que me ha pasado. Ha sido una verdadera maravilla. El chute de adrenalina que ando buscando continuamente en la sociedad. No diré como llego a ocurrir el hecho que este ahora mismo con la piel totalmente estremecida. Con el éxtasis aun en la cabeza, deseando descontroladamente besarle otra vez, arrojarme en sus brazos y hacerle el amor. Estoy súper excitada…. Anoche fue una locura, jamí¡s pensé cerrar los ojos y dejarme llevar. Besar sus labios. Su lengua acariciarme, y chuparme el cuello. Sus manos ardientes tocí¡ndome los pechos, el pelo. Mientras el calor de su cuerpo ardía bajo del mío.
Todo paso muy ápido. La vida a veces se encarga de tumbarte los mitos. Jamí¡s en la vida he creído en la iglesia y nunca creeré… primero creo en el diablo, por que se que seá allí, donde iré. Y donde me encontrare a muchos. Y he confirmado que la iglesia es una verdadera patraña. Porque todos somos humanos, todos sentimos, amamos, odiamos, y nos llenamos de lujuria… sea quien sea…
Ahora mismo mi cabeza no para de dar vueltas, es un mar de contradicciones. ¿Volveré a verle? Volveré a sentir sus besos desesperados y calientes, ahogí¡ndome la respiración… pufffff, por que así debe ser, así debe ser desobedecer a dios. Y que nadie lo sepa. Ver su mirada arder debajo de sus ropas, debajo de la compostura. Debajo del pecado.
Asistir a la misa envuelta en mi abrigo. Y luego a solas en el confesionario. O, en la oficina… dejarnos llevar por el pecado. Dios estoy loca, ahora mismo estoy hecha un mar de fantasías que pueden hacerse realidad, y no hago otra cosa que pensar en follar y follar con el…
¿Pero querá verme otra vez? O la conciencia le recriminara el pecado… que jilipollez… y que sutil al mismo tiempo… aahhhh, aun mi cama huele a él, mi ropa huele a él. Ha sido una maravilla, insistir en algo que se desea, en algo que sabes que no debes hacer, pero el diablo esta allí, siempre tentando. Lo coges o no… y al final cuando sucumbís, la conciencia martiriza. Mientras que a mí me emociona. Me corro una y otra vez, no paro de balancearme sobre él. De meterle mis dedos en su boca mientras gime como un chiquillo. Mientras me coge fuerte de los pechos y me enviste mí¡s y mí¡s fuerte. Se aferra a mí… y me tumba en la cama… y hay esta, encima de mi…. ¿Quién me lo diría?, las cosas no pasan si dios no quiere. Supuestamente. Si sabe que es un fiel, y que estí¡ a su servicio porque permite que pase algo así.
Sus ojos azules estí¡n ardiendo. Su boca, no para de jadear y mi cuerpo, solo resiste el hambre de un hombre deseoso. Porque, es un hombre… el también siente deseos. El también puede desear. Y yo quiero volver a repetir.
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